LA TELARAÑA: el alquimista

viernes, febrero 9

el alquimista

La Telaraña en El Mundo.





Cuando el sol cede, a media tarde, y la grúa de Santiago Calatrava recupera su color intenso de boñiga reciclable, Palma es una ciudad a media luz. El ambiente general es mortecino, como de urbe asediada por un ritmo interior más próximo a las lámparas de gas que a los neones digitales. No lo evitan las neutras farolas o los intermitentes escaparates. Tampoco alguna fuente convertida en lugar de reunión y así en almacén de sombras. La ciudad se perpetúa en un claroscuro, en un gris transido de ecos discretos que, quizá, nos beneficie a todos. Nos permite atisbar nuevos ángulos, perfiles inéditos de tanto viandante conocido como nos tropezamos, sin remisión, a cada instante. A veces ni nos saludamos. Ese es uno de los grandes misterios palmesanos. O no. ¿Para qué andar repitiendo las efusiones que ya departimos hace sólo dos horas, quizá tres? Me gusta repetirme.

Uno puede, antes de salir a las calles, sumergirse, por ejemplo, en el film Babel y acabar harto de tanta globalización e interculturalidad mal ensambladas. A ese amasijo le darán algún Oscar. Que le den. Prefiero acercarme a La Fundación La Caixa y adentrarme en la exposición “Culturas del Mundo”. En la penumbra, uno puede enamorarse de una máscara con forma de sol, forjada en Alaska, una diosa femenina de la fertilidad, tallada en Malí o una cota de malla originaria de Irán o la India. No importa. Uno puede enamorarse hondo y olvidar rápido los detalles, sentir que el tiempo es un contenedor que hay que vaciar, cuanto antes, de lo accesorio. Se trata de elegir qué conviene llevar con nosotros y qué no. Prefiero ir ligero.

Otra cosa es constatar cómo va cuajando el espectro electoral en la UIB. Carles Manera quiere aturdir a los universitarios con su Fuerza Tranquila. Esa metáfora recuerda el talante del Pacte. Bien. Repaso su candidatura. Me encuentro con un clásico, Ángel Terrón. Buen poeta, sí, pero dudo que su química arregle la UIB. Haría falta algo más. Como mínimo, un alquimista.

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2 Comments:

Blogger LUIS AMÉZAGA said...

Otro gran repaso alquímico. Ya tengo la sonrisa del fin de semana con el "que le den... el oscar".

9 de febrero de 2007, 10:59  
Blogger Juan said...

Gracias por seguir ahí:-)

Saludos!!

12 de febrero de 2007, 2:54  

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