LA TELARAÑA: faroles y farolas

viernes, abril 20

faroles y farolas

La Telaraña en El Mundo.



Hay días que empiezan con cultura pero no se sabe cómo acaban. Me llega el último número de “Tripulantes”, la nueva entrega de las aventuras de “Vinalia Trippers” y debo reconocer que me siento a gusto entre tanto navegante a la deriva. A la propia deriva, por supuesto. La misma que me llevará esta tarde a la librería Ágora, donde la Editorial La Lucerna presenta el libro de Joan Buades, “Exportando Paraísos” que lleva por subtítulo “La colonización turística del planeta”. Seguro que no merece un Premio Planeta, pero es que sólo es un libro para ser leído. Nada menos.

Está alzando polvareda la inclusión de María de la Pau Janer en las listas electorales del Partido Popular. Me parece un tumulto inocuo, porque si ya el mismo Matas se sacó de la manga a su padre, Gabriel Janer, para dirigir una entidad tan “ilustre” como el IEB, no resulta raro que ahora confíe en su hija. El palo y la astilla, la baraja de faroles al completo. Pero lo cierto es que la niña se las sabe todas. No es fácil simultanear la contagiosa sonrisa y el aire miope, con el que habla o escribe de lo humano y lo divino, de la intelectualidad, de la cultura, de la política. Las grandes palabras se deshacen de gusto en su gran boca y ni chirrían, casi. Me recuerda la fortuna del conductor ebrio que desbarra, indemne, entre las curvas más peligrosas sin inmutarse.

Tiempo atrás, algunas mujeres socialistas la tacharon de florero y se defendió apelando a su currículo en Google, que es como la Biblia, pero a golpe de ratón y versículos machacados. El buscador tiene un gran fallo; aúna texto, hipertexto y publicidad sin atender a más parámetro que el del peso abrumador de la mayoría, sus tópicos, la estúpida posibilidad de que una mentira, millones de veces repetida, acabe pareciéndose muy mucho a la verdad. ¿Qué importa, pues, si Mari Pau se abraza con Artur Mas, con Matas o con ambos a la vez? Nada, y además, ya quisiera yo ser una farola. Por ganarme un abrazo seguro, claro.

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