LA TELARAÑA: apuntes

miércoles, mayo 30

apuntes

El mito del eterno retorno es sólo una simple cuestión de fe. Un pensamiento utilitario que nace del improbable paralelismo –o de la presunta sincronización- entre los objetos y sus nombres, entre su función nominal y su efectivo desempeño. Lo extraño, sin embargo, es que la huella borgiana de las habilidades violentas en el cuchillo abandonado a su suerte, sólo se transmite en clave poética. Cojo su pluma y escribo El Aleph. Horrorizado, constato que la nemotécnica es tan execrable como la grafomanía.

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La palabra escrita siempre deja huella; es su manera de tender un puente entre las ideas propias y las ajenas. ¿Propias? ¿Ajenas? Empecemos desmitificando la propiedad de las ideas. No hay forma sin contenido ni viceversa. La misma cosa no puede dividirse y seguir siendo la misma. Ni la misma y otra. ¿Ambas a la vez? Por supuesto, pero fuera del conocimiento.

El problema es que tenemos restringidos algunos espacios que podrían convertirse en magníficos lugares comunes -de encuentro, pero también de dispersión y crecimiento- y sin embargo, sucede lo contrario. Utilizamos esos templos íntimos, con sus dogmas estremecidos y sus dioses diminutos como si fueran fortines, claustros sagrados, atalayas intocables. Igual lo son. Ahí el aire fresco y la brisa no pueden entrar porque una vida edificada, aparentemente de forma estable, sobre unas cuantas mentiras sociales de cierto éxito no puede aceptar de buen grado -ni a regañadientes- venirse abajo, desintegrarse, tan solo -¡tan solo!- por el motivo revelado de que sus cimientos sean, al fin, en vez de sólidos cimientos de tierra firme, anecdóticas arenas movedizas o pestilentes barrizales de heces en plena combustión orgánica. ¿Cómo sobrevivir sin los antiguos errores de concepto, sin su multiplicación e inercia gratificantes? ¡Todo podría desplomarse en un solo instante de comunicación y entendimiento, de ego abolido, de transgresión absoluta! Ello resultaría insoportable, ciertamente. Pero no ha lugar. El miedo al vacío es, a veces, tan poderoso como solemne y extravagante la concepción excluyente del ego, esa superprotección desmesurada. Infantil.

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3 Comments:

Blogger Enriqueta said...

La hostia.
Tío... aquí te has salido.
Qué cabronazo eres.
Te lo digo con el más absoluto respeto, que conste.
Un saludo!

31 de mayo de 2007, 10:08  
Blogger Raulphi said...

Algo si no igual,sí parecido a esos apuntes,te sirvió en su día de audaz réplica al borrador de la demo para casatomada.Claro que no tardé en hacer una contraréplica- he tirado de archivos y la he posteado en morphosland,así me sirve para romper un silencio largo de mi bitácora.

Un saludo, Juan:-))

RX

2 de junio de 2007, 3:23  
Blogger Juan said...

Saludos, Enriqueta. No me salgo, sólo doy vueltas con los ojos inyectados en rojo:-PPP

¡Raúl! Ahora me paso por tu blog y miro a ver si me acuerdo de algo:-)

Abrazos a los dos

Juan

2 de junio de 2007, 12:08  

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