LA TELARAÑA: forasteros

lunes, mayo 14

forasteros

La Telaraña en El Mundo.



He sido mallorquín en Madrid, en Valencia, en París, en Londres y en los canales de Ámsterdam. Lo he sido, también, en los barrios obreros, en las apagadas ciudades dormitorios, de los alrededores de Barcelona. Lo fui en Florencia y en Sevilla, en la Córdoba de las mezquitas como en la Ibiza de siempre, entre el empedrado y la cal. Lo soy, además, cuando abro las páginas del cuarteto de Alejandría o recorro los bancales bajo la niebla de la peste veneciana. Cuando leo sobre la batalla de Cusco, cuando me sumerjo en las avenidas rodantes de San Francisco. Cuando viajo en pos de mi sombra y hasta cuando me refugio en ella. Soy mallorquín en cualquier parte del mundo menos en Mallorca. Eso es lo que se deduce de la definición que, en exquisito catalán estándar, hace Gabriel Bibiloni –lingüista y profesor de la UIB- de “forastero”. No entraré en los detalles, porque es de mal gusto repetir los argumentos de otro y porque, en definitiva, cualquier tipo del plagiarismo o intertextualidad me parecen más propios del expectante periodo entre las Grandes Guerras que de este principio convulso y sincopado de siglo.

Me asombran –es un por decir, ocioso- sus diatribas salpicadas de tópicos costumbristas, sus reducciones al absurdo, sus simplificaciones minimalistas, su provincianismo de garrafa o garrafón, sus requiebros nacionalistas, su manual ahíto de melindres, su aire afectado, su cuidada pose trascendental y su estilo aparentemente metódico. La conclusión es obvia. Soy forastero en Mallorca. ¿Tendré que hacérmelo mirar?

Otros hacen que no me importe el desarraigo. Me eximen de analizarlo. El viernes ya estaba en mi buzón la propaganda electoral de UM. De un lado la mascarilla de Miquel Nadal y del otro la hermana no gemela, sino menor, de Munar. Se les ha ido la mano con el Photoshop, pero sólo en lo accesorio, en las arrugas de la piel que no del alma. La sonrisa cafre del aviador y los gravosos pendientes perlados de Munar no hay quién los disimule.

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2 Comments:

Blogger LUIS AMÉZAGA said...

"Soy mallorquín en cualquier parte del mundo menos en Mallorca". Terrible diagnóstico de la enfermedad.

14 de mayo de 2007, 11:48  
Blogger Juan said...

Incurable:-)

14 de mayo de 2007, 14:30  

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