LA TELARAÑA: regreso al pasado

lunes, febrero 2

regreso al pasado

La Telaraña en El Mundo.


Un museo debiera ser un templo donde se oficia un misterio ajeno al peaje de las tornas y al horror de las administraciones, un espacio donde el pasado se retuerce porque le urge un vaciado total. Por ello me alegra que Es Baluard, al cumplir cinco años de sopor y discordia, nos traiga a Anselm Kiefer. En su obra el tiempo pasado es mucho más que ese fetiche reivindicativo de la memoria histórica; es investigación y hallazgo, cábala. Tal vez, literatura.

Quizá el pasado sea como un túnel por donde viaja, enloquecida, la verdad. Alcanzarla es imposible, pero nos conformamos con intuirla. Guardo en la retina alguna imagen deslucida de un viejo tranvía chirriando, al trote, en plenas Avenidas, pero ignoro si pertenece a mis recuerdos o a la revisión ulterior de alguna fotografía de la época. No lo sabré nunca, mas no importa. El tiempo pasa sin acabar de irse y sus imágenes, como el eco contra un muro invisible, vuelven. Siempre vuelven.

Ahora quieren resucitar ese viejo tranvía y así devolvernos a los felices sesenta o aún más atrás, a las colas del racionamiento, la luz del gas en las farolas y los rumores nocturnos del sereno con su enorme manojo de llaves. Un tranvía da para una sobredosis de nostalgia y evocación. Desconozco quién parió ese regreso al pasado. Pero tanto da. Basta con que el consejero de Movilidad nos explique por dónde circularán los coches. Si lo sabe, claro.

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3 Comments:

Blogger Angel Duarte said...

En Sevilla, como no podía ser de otra manera, el tranvía es una maravilla. Es perfectamente inútil. Tiene el itinerario más corto del mundo mundial.

Lo que no acabo de entender es porque en estos ejercicios retrospectivos no se juega a fondo, de manera recia, profunda: ¿por qué no se instalan tranvías tirados por caballos? Ésa, y no otra, es la cuestión que nos mantendrá ocupados en los próximos años. En Sevilla tuvimos la oportunidad y, como no podía ser de otra manera (van dos veces), la desperdiciamos. Ustedes, que son gente de mundo e ilustrada -cosmopolitas, vaya-, no deberían equivocarse. Tranvías, sí, pero tirados por caballos.

Propóngaselo a la lumbrera de Movilidad y verá como se ilumina la cara.

El sevillano enmascarado

4 de febrero de 2009, 20:00  
Blogger Juan said...

Estoy por venderles la idea de las calesas electricas o, en su defecto, la de las heces de caballo como energía renovable... y sostenible. Ya te pasaré tu parte:-P

Saludos!

5 de febrero de 2009, 11:42  
Blogger Juan said...

AHHH, acabo de recibir tu libro. Thxs!

5 de febrero de 2009, 14:28  

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