LA TELARAÑA: el pataleo de la OCB

lunes, septiembre 7

el pataleo de la OCB

La Telaraña en El Mundo.




No sé si la Vuelta Ciclista a España quiso rendir homenaje a la memoria histórica y pasearse por Flandes como si el sol nunca se pusiera en sus dominios (y entonces a la dirección de la carrera le jugó una mala pasada el tabardillo de tanto sol a todas horas) o si prefirió la paz y el dinero fresco de los Países Bajos a un par de etapas por el Pirineo catalán o el laberinto vasco. Las fronteras ya no son lo que eran. Y mucho menos en Palma, donde podría organizarse alguna etapa sin cortar, siquiera, el tráfico. Los carriles bici darían para una excelsa contrarreloj por equipos. A ver si cuela.

Mientras tanto hay que ceñirse a los hechos. Una sutil denuncia de la OCB ha vuelto a poner en evidencia el proselitismo político de un ente con menos crédito cultural que una peña de analfabestias. Ignoro si al ciudadano Iván Cortés le pegaron, o no, por hablar en catalán. Mal hecho si fue así. Una vez me puso a caldo una recia pareja de guardiaciviles, pero fue en tiempos de la dictadura, y no pienso, aunque otros suelan hacerlo, colgarme ninguna medalla por ello.

Al contrario. Las hostias hay que saber encajarlas y, si se tercia, hasta devolverlas. Pero en caliente. Lo que no es de recibo es irse de asueto a Londres, regresar con el certificado médico de una herida en el rostro y pretender que alguien te recomponga, luego, el alma ensangrentada. Las cosas no funcionan así. O no debieran.

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2 Comments:

Blogger Francisco Fuster said...

Poner una rueda en Flandes, supongo que se llamara eso. Si de lo que se trata es de rememorar viejas glorias a golpe de pedal, yo propongo que la próxima edición de inicio en Filipinas o en la isla de La Española. De todas formas, unos tanto y otros tan poco. En la Comunidad Valenciana creo que se celebran nada menos que siete - sospechosas - etapas. El otro día escuché a uno de la organización diciendo que una etapa discurría, no por las calles de Valencia, sino por el trazado del circuito de Fórmula 1. Otra vez a montar la escenografía a lo "Bienvenido Mr. Marshall". Con una pequeña diferencia, eso sí: los corredores pasarán - como en la peli de Berlanga - de largo, pero barrunto que más de un euro se quedará por estos lares, por los bolsillos de algunos. Es lo que tiene vivir en una ciudad tan abierta al mundo...

7 de septiembre de 2009, 8:11  
Blogger Juan said...

Sí, pero si Valencia es una urbe muy bien trajeada, no veas como trajinan aquí, los unos (ahora) y los otros (antes), con los velódromos, la venta teledirigida de solares, los hospitales de quita y pon, los carriles bicis y la pertinaz política de sequía e inmersión lingüística:-)

Un asco, vamos.

7 de septiembre de 2009, 19:55  

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