LA TELARAÑA: «Walk on the wild side»

viernes, enero 21

«Walk on the wild side»

La Telaraña en El Mundo.


Llevo días con un fuerte catarro. Es lo que tiene fumar a la intemperie, en los zaguanes gélidos de los bares o en la zona muerta -tan concurrida, ahora, como una tertulia de exiliados en país ajeno- de los pórticos y los escaparates, justo frente al umbral de lo prohibido y justo en su filo, cerca, muy cerca de donde se reúne y comercia la gente sin más humos que su aliento, pero no ahí, sino en su envés, en el otro lado, el del borrasca y el destierro, el de la mirada perpleja, pero cómplice, el «wild side» que cantaba Lou Reed, mientras un saxo nos rompía el corazón y los tímpanos, el pecho y los pulmones, el lado salvaje, la puta calle.

Pero la fiebre y la provisión de analgésicos, el temblor y los pañuelos arruinados no hacen sino protegerme de la otra música y el otro humo. Afuera rugieron los mártires de Sant Sebastià, como si se hubiera abierto la veda de las hogueras y lapidaciones, el lento goteo de grasa por entre las comisuras de los labios, la ceniza, el tizón y la leña de un atávico rumor a nada.

Así es la fiesta, cuando no nace de adentro sino de una comisión de iletrados promotores de un desvarío cualquiera. El que sea. Porque si me apeteciera quemar algo -que no es el caso- me iría al Senado. Allí, al menos, entre la orgía de los traductores y la barbacoa de las lenguas, podría degustar la cruda realidad y su ahumado sabor a estupidez, a locura, a bruma. O a broma.

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2 Comments:

Blogger Justo Serna said...

Ánimo, Juan. "El «wild side» que cantaba Lou Reed", dice. ¿‘Walk on the Wild Side’, de Lou Reed? Albert Pla hizo una versión memorable de esa canción: ‘El lado más bestia de la vida’. Como ya he dicho en alguna ocasión, ya puestos, prefiero otra canción de Pla: ‘El gallo Eduardo Montenegro’. La letra me encanta y la historia que cuenta, más. ¿Y la moraleja? San se acabó, dice Pla.

Juan, no se irrite con los pinganillos: da trabajo. Algunas de las mejores novelas recientes de la España contemporánea tienen como protagonistas a traductores simultáneos.

San se acabó.

21 de enero de 2011, 10:29  
Blogger Juan said...

Cierto, amigo Justo, san se acabó ese viaje por el lado salvaje. Lo demesticaron, me temo. Aunque me alegro de saberlo -y hasta de que así sea- desde hace ya tiempo. "No regreses donde fuiste feliz", dice otra cancioncilla que ahora regresa a mi memoria y me transporta a tantos sitios donde fui feliz, creo, y pienso, por supuesto, regresar, pese a los pinganillos y hasta las moralejas, pese a las advertencias y, sobre todo, pese a las certezas. Pese a todo;-)

Un abrazo!

21 de enero de 2011, 11:57  

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