LA TELARAÑA: Anónimos y vulnerables

jueves, junio 23

Anónimos y vulnerables

La Telaraña en El Mundo.

Siempre he huido del anonimato en Internet. No me gustan las máscaras ni, sobre todo, los encapuchados. Y sin embargo, qué es un nombre, a fin de cuentas, sino una muletilla familiar que nos ponen -o nos ponemos- para poder pasar, aunque sea de refilón, por entre los arcos detectores de metales o gases de la realidad. Aquí la firma, la foto, el sello digital y, por supuesto, la póliza y hasta el nivel C de catalán, pero sólo por ahora, porque es de prever que, pronto, nos exijan también el tembloroso perfil en espiral del ADN o, mejor y aún más terrible, la curvatura inverosímil de nuestros pensamientos más íntimos.
Con todo, sigo firmando con mi nombre cuanto escribo en el aire y la niebla de la Red como en la arena de papel o polvo de la vida. No sabría diferenciar un lugar del otro y escindirse entre dos universos idénticos me parece una pérdida de tiempo, una esquizofrenia inútil, un viaje baldío hacia ninguna parte.
Pero ello no significa que el uso abrumador de los seudónimos no merezca una reflexión más o menos lúcida y seria y divertida. Estoy leyendo la nueva novela de Inma Chacón. Se titula «Nick, una historia de redes y mentiras» y, en sólo tres puntos, puede que ilustre la vida de muchos. A saber. Usas una identidad falsa. Tienes 647 amigos y ninguno es real. Vives una historia de amor que se convierte en miedo. Bienvenid@ a las redes sociales… O a la realidad, me temo.

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6 Comments:

Blogger Sonja said...

Evidentemente discrepo, supongo que es como tantas cosas, ni bueno ni malo en sí, sino que depende del uso que se le de.

Un nick no tiene porque ser una mentira, puede representar una faceta concreta de la persona.

Vulnerables, tal vez.
Sin embargo quienes firman no tienen porqué serlo menos, al fin y al cabo el nombre aporta la seguridad de un entorno, ¿hasta qué punto la gente lee a la persona o a lo que la persona dice?

A mi particularmente me interesa lo segundo, por eso no doy mucha importancia a los nombres.
Además si firmar puede ser signo de valentía no lo es menos de vanidad.

Un abrazo,

23 de junio de 2011, 15:39  
Blogger Juan said...

Estoy de acuerdo contigo;-PPPP

Saludos, Marian;-)

23 de junio de 2011, 21:05  
Blogger Pau Llanes said...

Estimado Juan Planas. Entiendo tus prevenciones con respecto a los nicks y pseudónimos en la red, en las creaciones literarias, en los foros de opinión. Las entiendo pero no las comparto en su totalidad (como tampoco muchas de las consideraciones que se hacen al respecto). Entre la autenticidad de un nombre propio y la presunta falsedad que se puede esconder tras un pseudónimo hay indeterminadas realidades posibles, motivos e intenciones…

Este tema me interesó hace unos años cuando decidí “salir” a la blogosfera. Dudaba si firmar mis textos con mi nombre propio o bajo un heterónimo. En realidad no fue por pudor ni para ocultarme vergonzosamente (ni por supuesto como un falsario)… Valoré acaso más los prejuicios de la gente (en sentido literal). Quiero decir que solemos pecar de prejuicios y construcciones demasiado esquemáticas sobre los demás, casi siempre simplistas, asociaciones mecánicas con escasos referentes o muy parciales: si este tipo hace esto, trabaja en aquello, aparece en los medios de este modo o se relaciona con estos y aquellos… pues debe ser así, lo interpreto de tal manera y lo resumo tal y tal, etc… Saps lo que te vull dir, Joan? En principio no quise que mis creaciones literarias y reflexiones se interpretaran con el prisma-filtro de mi actividad profesional principal; quería preservarlas de esos prejuicios, de tales automatismos sociales… Luego ya veríamos… ––y aquí sigo escribiéndote como Pau Llanes…

No obstante mi motivación fue sobre todo, fundamentalmente, estética. En realidad yo tomo mi pseudonimo, Pau Llanes, por motivos puramente estéticos. Y no sólo el Nick, más aún… Todo aquello que está creado y nombrado bajo Pau Llanes es una creación estética ––literaria, visual, incluso filosófica––, independientemente del mayor o menor grado de “autobiografía” que se corresponda con su autor, es decir conmigo… Pau Llanes, “renombre” del mío propio “legal”, es el autor de una obra ya extensa que pertenece de lleno a lo que llamamos creación estética, es un heterónimo, como los utilizados por Pessoa, por ejemplo… Te dejo unas notas acerca del sentido que le di a esta decisión “estética”, en buena parte avalada por Gadamer.

Gadamer nos invita a superar la comprensión tradicional de lo estético como “imitación”, “apariencia”, “ilusión” o “encantamiento”, lo que supondría la existencia de un “ser auténtico” del que lo estético sería distinto. La hermenéutica gadameriana propone la no distinción entre “representación” y “lo representado”, que ya no pueden adjetivarse convencionalmente como apariencia y realidad. Para Gadamer “la representación estética posee verdadero peso ontológico, y no es como la imagen virtual del espejo, que —separada de lo representado— no participa de su ser, razón por la cual pasamos a través de ella para llegar al objeto representado, sin reparar desde luego en ella misma porque nada dice de lo representado”. La realidad no acaba en ella misma sino que continúa en la virtualidad estética, cuyo carácter representacional significa ante todo, según Gadamer, un “incremento de ser de la propia realidad”.

Como tampoco cabe distinguir ya entre la obra de arte original y sus interpretaciones —las de una partitura musical o una obra de teatro, incluso las interpretaciones que hacen los lectores de un libro o los espectadores de una obra de arte. Para Gadamer, las interpretaciones están en el mismo plano ontológico respecto de la obra de referencia como lo virtual estético lo está con respecto a la realidad convencional: “No hay la “única y verdadera” representación o interpretación correcta de una obra, como tampoco hay una realidad en sí al margen de sus manifestaciones o ampliaciones virtuales” (…) “La realidad no está acabada sino que continúa haciéndose mediante la obra de arte, en lo virtual”.
(continúa)

23 de junio de 2011, 22:06  
Blogger Pau Llanes said...

La realidad se actualiza y reinterpreta en sus representaciones virtuales y no existe verdaderamente al margen de éstas: “En la obra de arte no sólo algo es referido, sino que en ella está auténticamente aquello a que se refiere” ––ésta es la razón de que la obra, primero, suponga un incremento del ser, y segundo, siga siendo irreemplazable incluso en la época de su reproducibilidad técnica…

Resultan realmente sugestivas las conclusiones que hace Antonio Gutiérrez interpretando a Gadamer. Por ejemplo cuando afirma No podemos hablar de “verdad” o “falsedad” estéticas en virtud de un referente objetivo y exterior a la obra desde el cual valorarla ––por ejemplo la identidad “legal” o “ficticia” de su autor––, pues realmente nada hay a lo que la obra de arte tenga que adecuarse, ni siquiera a las condiciones sociales de su autor o su personalidad o los prejuicios e interpretaciones esquemáticas de sus lectores o “conocidos” familiares. Como señala Antonio Gutiérrez, interpretando a Gadamer, “La verdad y falsedad estéticas se refieren única y exclusivamente a la propia obra. Una obra de arte es verdadera, podemos decir parafraseando a Gadamer, cuando no sólo remite a algo, sino cuando en ella está propiamente aquello a que se remite. La falsedad estética no reside pues en el hecho de que la obra no se corresponda con una determinada realidad (material o ideal), sino en el hecho de que no desvele o manifieste algo, es decir, cuando no pone nada delante, cuando no hace ver”…

Estimado Joan, Pau Llanes no es un falso o una copia clónica de P.J.R., muy al contrario. No sólo es una “creación estética” sino que además hace “ver” tanto al mundo que ve su autor (yo mismo) como mi propio mundo interior, mis pensamientos y reflexiones. En todo caso Pau Llanes es un instrumento óptico que tiene como mejor utilidad ver más lejos y más profundo, y además comunicar sus experiencias, trasmitirlas, extenderlas…

Todo esto tiene que ver con una nueva concepción de la mimesis en la actualidad, alejada de su más tradicional significación naturalista. La mimesis moderna no sería sólo la reproducción o copia de lo real, su imitación ––es decir mi realidad bajo mi nombre “jurídicamente real”––, sino también su transformación y transfiguración a través de su virtualidad estética, un enriquecimiento de lo real con nuevos valores estéticos. La virtualidad estética no es la realidad, pero sí es la plenitud de lo real. La mimesis que plantea Gadamer es un acontecimiento ontológico no sólo porque tiene que ver con el “ser” de la cosa sino también porque tiene que ver con el “poder ser”…
El arte —como el espejo, se me ocurre— no sólo dice “eso eres tú” sino que también está diciendo “puedes cambiar”, incorporando nuevas posibilidades críticas con respecto a la realidad contingente: “La virtualidad estética representa un aumento del ser respecto de la realidad que ya está ahí en sentido crítico: esa virtualidad nos dice que lo real es insuficiente y ella misma, per se, significa la apertura de un horizonte de posibilidades que niegan y trascienden la realidad dada”…

En fin… sigo reflexionando, Joan, sobre lo virtual de nuestros nicks y la “presunta” realidad de nuestros nombres, sus contigüidades y/o interferencias… Desde luego cada uno sabe ––o debería saber (o intentarlo al menos)–– los motivos de su elección, las diferencias entre ambas “realidades” contiguas, las consecuencias en su personalidad global, en sus hechos cotidianos, sus contradicciones, paradojas o semejanzas…

Saludos, Joan, desde mi exilio…

Pau Llanes

23 de junio de 2011, 22:07  
Blogger Juan said...

Hola Pau, prometo contestarte en cuanto me recupere de un cólico nefrítico que me lleva a mal traer...

Un fuerte abrazo!

Juan

23 de junio de 2011, 23:09  
Blogger Juan said...

Querido Pau. Tu comentario va mucho más allá de la levedad de mi columna. Obviamente mis nicks eran mucho más prosaicos y volátiles qye tus heterónimos.... Igual algún día lo podemos debatir en persona. Un abrazo! Juan

30 de junio de 2011, 11:16  

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