LA TELARAÑA: La voz y los ecos

sábado, junio 25

La voz y los ecos

La respuesta al debate de los sábados en El Mundo: ¿Considera que la eliminación de la dirección general de Política Lingüística del Govern es buena?

Sí. Claro. Por supuesto. Pero lo primero sería preguntarse qué extraña perversión y qué cúmulo de errores de concepto han convertido las lenguas -ese fruto de Babel, esa dispersión bíblica que engendró las civilizaciones y dio sentido a la humanidad en su diáspora y en sus ansias de conocimiento- en simples apéndices territoriales, en marcas a hierro forjado de una identidad a la fuerza, en armas arrojadizas de coacción y hasta de chantaje, en banderías políticas, que no sociales, de ultraje, discriminación y abuso. Toda esa metralla absurda se sustenta en lo más hondo y oscuro de algún pozo negro donde fueron a parar los excrementos racionales de algunos y que ahí siguen, fermentando su basura y su lodo, su mefítico caldo de cultivo, su apestoso burbujeo a pócima sulfúrica, a brebaje para incurables, la  alquimia nacionalista en tiempos de globalización y barbarie y memoria tullida y mediocridad y usura. Todo ese viejo orden marcial que asoma, de nuevo, por entre los galones de la mugre.
Pero hay más. Qué coño es, con perdón o sin él, esa pantomima, parodia o dislate administrativo que da en dividir la lenguas en comunes o en propias, si las lenguas son de todos y, en especial, de quien las habla y escribe, de quien las estudia y las intenta hacer mejores, de quien juega con ellas -o se deja jugar, cómo no, por ellas- hasta recrear el mundo y transformarlo en otro y ser, él mismo, esa nueva palabra que ya dice algo más que las que le precedieron y así la frase -la sucesión de las frases- acaba renovando el universo entero y esta lengua no es esta ni es aquella sino todas a la vez y ninguna en concreto. Hoy soy alemán y griego y francés y chino. Soy americano del norte o del sur, de Cádiz, de Barcelona, de Madrid, de Valencia o de Palma. Soy la suma de tantas voces y lenguas como alcanzo y de tantas como no alcanzo, aunque sigo tras ellas como si ocultasen una realidad por descubrir. Así es. Y dejo el silencio o la oscuridad para los que no me sigan.
Así las cosas, una dirección de Política Lingüística menos es algo a celebrar, pero no es la fiesta completa. Habría que desterrar cualquier referencia a las lenguas de la faz administrativa de la tierra. Habría que dejar sonar las voces y sus ecos y danzar con ellos, entre sus tinieblas y sus luces. En ese claroscuro que damos en llamar el pensamiento y lo es. En no importa qué lengua.


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2 Comments:

Blogger Angel Duarte said...

¡Qué fuerte! Por un momento pensé que te habías lanzado por la pendiente y asegurabas: "Sí. Claro. Por supuesto. Pero lo primero sería la eliminación del Govern". Afortunadamente se ha impuesto el genio... y la danza. Un abrazo enorme, me has alegrado la mañana!!!

25 de junio de 2011, 12:36  
Blogger Juan said...

;-PPP

No andas tampoco muy descaminado XDD

25 de junio de 2011, 13:02  

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