LA TELARAÑA: La última corrida

lunes, septiembre 19

La última corrida

La Telaraña en El Mundo.

Si hubiera que prohibir todo cuanto no me gusta, no me interesa o, directamente y yendo al grano, me desagrada, es más que probable que el mundo fuera un lugar mucho más inhabitable de lo que ya es. Quiero decir, con esto, que mis gustos y opiniones no sirven, en absoluto, de modelo para nada. O nadie. Y menos si ese nadie quiere llegar a ser alguien con mando en plaza. Ahí sí que ya no llego.
Pero hace tiempo que sé de la inutilidad -y el placer- de emitir juicios sin más finalidad que hacerlo sólo por hacerlo o, hilando más fino, por afirmarse, quizá, al margen de casi todo. Ese lugar irreal, que es una gran mentira donde la indiferencia y la pasión pueden acabar siendo lo mismo, no es tan estrecho como parece, porque todos, de hecho, nos parecemos bastante y transigimos y dejamos hacer y hasta pasar, por fortuna, muchas más cosas de las que decimos. Al fin y al cabo, la historia del mundo no es sino la de una espléndida locura en la que cuando no somos protagonistas somos espectadores. Acaso lo único que importe sea saberse cómplices, tanto de lo bueno como lo malo. ¡Hay que ver cuánto bailamos!
Pensaba en algo así mientras ojeaba la versión digital del cartel que ha realizado Miquel Barceló para la última corrida en Barcelona, el 25 de septiembre. Me gusta ese ruedo y, más aún, esa cornamenta ósea de un toro que parece observarlo desde afuera. Sólo desde afuera uno se libra de la intransigencia y el fanatismo. Sólo afuera, uno se sabe, de veras, muy adentro.

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4 Comments:

Blogger Pau Llanes said...

Hacía años que no veía una obra de Barceló tan buena, más que eso, excelente, memorable, inolvidable... Y mira que es bueno el tío cuando quiere (y le dejan). En los últimos años ha coqueteado con lo banal y con la provocación pseudo-surrealista y ha hecho bodrios igualmente memorables (su eyaculación precoz en Ginebra acaso es la más notable, pero tanta culpa tiene él como los políticos snobs que se la encargaron)...

Pero ese cartel, esa pintura taurina, es demasiado: el toro ante el agujero oscuro de la muerte segura, el resplandor inefable del destino, el pozo de la verdad, ni más ni menos...

No sigo, que diré tonterías, Juan...

Estoy seguro que ni tú ni yo, ni nadie que vea esa imagen y entre en ella no sólo con los ojos, la olvidaremos...

Saludos

Pau Llanes

19 de septiembre de 2011, 6:05  
Blogger Juan said...

Creo que pocas -o ninguna- vez había alabado a MB... Pero esta vez sí creo que se lo merecía. Saludos!

19 de septiembre de 2011, 13:17  
Blogger Sonja said...

Si la faena bien vale dos orejas (la tuya claro), al quitárselas lo que queda es una especie de minotauro arácnido, o de araña taurina, no se...

19 de septiembre de 2011, 13:34  
Blogger Juan said...

Tampoco le perdonaré nunca lo de la Catedral;-P
Saludos!!

19 de septiembre de 2011, 15:30  

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