LA TELARAÑA: La tormenta ubicua

sábado, noviembre 3

La tormenta ubicua

La respuesta al debate de los sábados en El Mundo: ¿Cree que Bauzá debería cumplir el código ético que obliga a dimitir a los imputados con cargo público del PP?
 
 Sí. Descendió Moisés de las alturas del Sinaí y, al encontrarse a su pueblo adorando a un becerro de oro, rompió las Tablas de la Ley en pedazos. O algo así nos dice la Biblia. Pero esta fractura simbólica, este acto de ira y, también, de frustración, tan sólo nos sirve para confirmarnos que sus diez breves mandamientos -aunque escritos en el artificio, desde entonces astillado, de la piedra- ya formaban parte del corazón o del espíritu del hombre: ese quebranto que sucede cada vez que nos miramos a nosotros mismos y sólo encontramos, si es que encontramos algo, una pálida y desmejorada parodia de lo que somos o una invencible nostalgia de lo que debiéramos ser. Y es cierto, sí. Ambas visiones son igual de inacabadas y de inconsistentes. Tal vez igual de terribles.
 Está, pues, José Ramón Bauzá, en la difícil encrucijada de tener que representar el siempre complicado papel de Moisés; y está el famoso Código Ético -esa metafórica declaración de buenas intenciones- en el de unas tablas hechas añicos, que ya sólo son, en la actualidad, las de una decencia y una honestidad que no parecen ser, precisamente, las cualidades que más y mejor adornan a la clase política en general. Y en particular.
 Con todo, y vista la catarata de imputaciones con que Jaume Matas dejó sembrado, a modo de peligroso abono de minas medio enterradas, el camino del Partido Popular en las Islas, no parece haber otra que ser estrictos y atenerse al pie de una letra que, aunque nos chirríe bastante, es la que hay. No se puede mantener en su cargo, por ejemplo, al alcalde de Inca, Rafael Torres, porque más allá de su inocencia o culpabilidad, urge librarse de cuajo de las negras nubes de la sospecha. Y si luego ha de llover, que llueva. Y si ha de tronar, que truene. Nada ni nadie, en cualquier caso, nos va a librar de la tormenta persistente y ubicua en que se ha convertido la política. Y también la realidad.

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1 Comments:

Blogger David Moñino said...

Me sabe mal, pero relaciono más estrechamente a Bauzá con el Rey Midas, que con Moisés.

5 de noviembre de 2012, 11:37  

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