LA TELARAÑA: La verdad y los insultos

lunes, noviembre 19

La verdad y los insultos

La Telaraña en El Mundo.
 
  A veces me da que vivo en un mundo muy absurdo en el que las palabras ya no significan lo que dicen por sí mismas, sino lo que quiere que signifiquen, como si se tratara de un antojo, quien las dice. No está mal empezar estas líneas con un trabalenguas, porque así es fácil demostrar que con ciertas premisas -y más aún, con estas- resulta del todo imposible entenderse.
 Pasa, pues, que Lorenzo Bravo, una de las reliquias más notables de nuestro sindicalismo, llamó «fascista» a José Ramón Bauzá -voz en grito y no sé si puño en alto- y se quedó tan ancho. El jueves, en el juicio de rigor, que dada la talla moral de la ofensa sobraba, el abogado de Bravo le dio una vuelta de tuerca a todas las teorías lingüísticas y tildó de «crítica sana» usar ese apelativo, porque aconteció, dijo, en el marco «de un conflicto social». No creo que un insulto pueda servir para solucionar conflictos, pero es cosa del juez y no mía, evaluar hasta donde nos está permitido violar la dialéctica, y hasta hacerla añicos, si procede.
 Con todo, me da que no hay comportamiento más fascista que el que se escuda en los insultos y busca en su relumbrón una verdad que suele ser siempre esquiva y ambigua y no de alguien en particular sino, más bien, de todos o nadie; y a ráfagas. Pero dudo mucho que la verdad tenga nada que ver con este peregrino asunto.

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2 Comments:

Blogger David Moñino said...

A mi entender, y mi opinión sobre Bauzá, Lorenzo Bravo no insultó, sino que se limitó simplemente a decir una verdad como un templo. Es como llamar hijo de puta a alguien de cuya madre se sabe perfectamente que trabaja en la prostitución. Lo dicho, era verdad, no insulto.

19 de noviembre de 2012, 12:01  
Blogger Juan said...

Te ruego no insultes a nadie en mi blog, David.

20 de noviembre de 2012, 14:50  

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