LA TELARAÑA: Cuestión de límites

jueves, febrero 14

Cuestión de límites


La Telaraña en El Mundo.
 
 Voy de lo bello a lo siniestro, como si remedando a Eugenio Trías, para descargar mi pasión y desprecio -o una mezcla de ambos- donde corresponda. No siempre sé situar los límites, pero lo intento, pese a que la frágil geografía del espíritu no tiene nada que ver con la de las cosas que responden por su nombre. Lugares, personas, instituciones. Personajes. Ficciones.
 Dejo, pues, que mi indiferencia de a ratos lo inunde todo y permanezco, en ese universo sumergido, hasta que me vence la asfixia. Regreso, entonces, al dilema de los límites y caigo en la cuenta de que si hasta Benedicto XVI ha descubierto los suyos, bien podría la clase dirigente -en general y sin reservas- descubrir los nuestros. Y, al menos, no sobrepasarlos.
 Mucho nos va en ello. Hasta algún suicidio en Calviá. Pero nada puede eximirnos de mirar al espejo y sentir la decepción; no por nuestro aspecto, sino por nuestros actos. No es bello ni siniestro. No es sublime. Es estúpido que el Consejo de la Sociedad Civil de Mallorca sólo sirva para concentrar energúmenos en Palau Reial exigiendo la dimisión de unos y no de otros. O la suya propia, porque la crítica, sin autocrítica, es sólo necedad. O ceguera. Y esta sí que debiera tener límites. Pero no. Qué va.
 

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2 Comments:

Blogger David Moñino said...

Siempre tiene que haber para todo.

14 de febrero de 2013, 15:05  
Blogger Juan said...

Pues sí, a qué negarlo :-)

14 de febrero de 2013, 19:00  

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