LA TELARAÑA: El monólogo de Teneré

sábado, abril 27

El monólogo de Teneré



El inevitable monólogo interior de cada día:

 

Aquí el rocío en la piel, la,

tras la ducha, el espejo,

he de llamar a Petra,

en Praga no sé cómo andan

de hospitales, pensé, algo intranquilo,

mientras prendía fuego a un viejo atlas

repleto de naciones que ya no existen,

pero, ah, la ternura,

el musgo verde entre las losas

y el viaje de ida y vuelta,

en espiral o en círculos concéntricos,

el viaje elíptico y entrecortado,

qué sé, qué no, yo, qué,

la niebla, el móvil, la cajetilla

de tabaco, la pluma, el blog de Justo

Serna y sus héroes alfabéticos,

este teclado de ceniza,

el poema, la voz, las voces

sin un instante de tregua,

joder, y este alud de ázoe

o cuántas cucarachas, anoche,

el ruido de afuera y el agobio,

la telaraña en,

cuántas columnas de humo

o de literatura,

los extractos bancarios,

el teléfono que chirría,

una voz de metal y

bla, bla, bla, cuelgo,

no necesito ayuda

pero no sé si

acabaré cediendo, ¿por qué

la bruma nunca se disipa? la contusión,

el hombro, el hombre, el cuerpo entero

de piedra pómez o no sé si de la luna,

el hombre de la luna, la risa lunar

o si esta atrofia degenerativa

de las fosas comunes y los panteones,

el cielo subterráneo de los pasajeros

de un aeropuerto en cuarentena,

el esqueleto a ráfagas de los fósiles

o qué románticas las ecografías

y cuánto duele evacuar

el temor persistente

la sospecha

de que algo no anda como debiera,

será la hipocondría, tal vez,

o el cielo que está cubierto

siempre de sol y nubes,

pero no importa,

he de vestirme

y salir a la calle

a la cuesta de la calle

a la cuesta empinada de la calle Olmos,

donde un niño y una niña juegan a quererse,

sin saber qué será de ellos en veinte años

y si gobernarán el mundo

o las cloacas,

pero salgo a la calle, salgo

como si asemejando la sintaxis

de alguna frase retorcida,

sí, estás muy hermosa

esta mañana, esta tarde, esta noche,

buenos días, buenas tardes,

buenas noches, oh, sí,

ahora y siempre,

pese a mi mala cenestesia,

pero hoy no, hoy es 21 de agosto,

un café largo y un periódico,

por favor, gracias, sí,

ya tomé mis pastillas

y los libros, el moleskine, mi ración

de soledad, sí, muchas

gracias, gracias, de nuevo,

el aire del Mediterráneo huele a naipes

y a flores escondidas en un vientre,

las pinzas de madera del Bar Bosch,

el número apocalíptico de Fibonacci,

la rima artificial de los audífonos,

el tambor persistente de hojalata

y sólo tres monedas en las manos,

el mechero sin gas y el castillo a lo lejos,

dejé el Ipad en un arcón

y el alma y el reloj, Facebook, la.

 

Dios debe estar de vacaciones.




(Fragmento de mi poemario El Árbol de Teneré, Calima Ediciones, 2012)

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2 Comments:

Blogger Isabel Zarzuela said...

¡Si es que usted sólo puede pensar en verso!

Magnífico.

29 de abril de 2013, 20:38  
Blogger Juan said...

Gracias, Isabel!! :-)

1 de mayo de 2013, 9:59  

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