LA TELARAÑA: De quejas y viudas

lunes, octubre 3

De quejas y viudas

La Telaraña en El Mundo.

El catálogo de las quejas amenaza con sepultarnos, sin que a mí me parezca mala idea acomodarse bajo su ruidosa techumbre. En tiempos de crisis no hay mejor refugio que los puentes subterráneos y los lugares vacíos, esos andenes donde sólo la niebla y la soledad nos evocan nuestra condición humana, para guarecerse de la ebriedad de algunos y, sobre todo, de su mal aliento.
Así, por ejemplo, la OCB lamenta la desaparición del COFUC, finalmente absorbido por el IEB. Quizá también debieran protestar -aunque ya tardan e, igual, es que el asunto lleva gato encerrado, o cuatro gatos, y entonces no procede- por el desaire del IRL para con la grey insular de escritores en catalán y, más aún, para con el Conseller de Cultura, Rafael Bosch, que es el culpable último, en fin, de que ahí sigamos. O sigan ellos y a su aire; es decir, sin nosotros y sin llevarnos a Frankfurt a mostrar el ombligo y hasta las axilas. No hay nada como escribir y hacer turismo pagado a no sé cuánto la página, el párrafo, la palabra o la sílaba.
Pero hay más quejas, aparte de los insultos de algunos nacionalistas en la inauguración del curso de la UIB y, encima, con nombre propio. O mejor, prestado. María Kodama se queja de Fernández-Mallo. Pues bien. A mí, Kodama me recuerda a Marina Castaño, quien, a su vez, me recuerda a Yoko Ono. No tengo espacio ni humor para más, pero que tome nota Agustín; puestos a parodiar -o a lo que sea- mejor recurrir a autores sin viuda de cuerpo presente. Por si acaso.

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6 Comments:

Blogger Pau Llanes said...

Lo siento, Juan, hoy no puedo estar menos de acuerdo contigo cuando haces esa triple relación de viudas: María Kodama, Marina Castaño y Yoko Ono... Salvo que las tres sean viudas en nada se parecen sus respectivas vidas creativas ni son similares sus méritos o deméritos. Disculpa, Juan, pero me pareció un mero chascarrillo machista...

¿Incluirás también a Asunción, la viuda de Alberti, o a Pilar, de Saramago? Qué curioso que no haya viudos de tal "calaña" para comparar, ¿no? ¿Y no los hay porque son mejores y más responsables los viudos de grandes creadoras o porque no las ha habido o no estaban casadas? Ay, esos excesos verbales...

Cualquier enciclopedia sobre arte contemporáneo te dirá, por ejemplo, que Yoko Ono tenía una carrera como artista de vanguardia años antes de haber conocido a John: Yoko fue una de las fundadoras del movimiento Fluxus, había actuado con John Cage y Tudor en acciones musicales en USA y Japón, había creado buena parte de los fundamentos del arte conceptual, de la videocreación contemporánea, etc. John conoció a Yoko como artista en Londres y quedó fascinado por tantos aspectos de su proyecto creativo... Para los amigos y la gente con la que Yoko se relacionaba John era entonces como si dijéramos "uno de los chunguitos"...

Cuando se casaron formaron una pareja especial muy comprometida tanto con la vanguardia artística como contra la violencia y la guerra... en ambos frentes Yoko no fue la mera acompañante-esposa de John sino protagonista de aquella revolución que lideraron. Cuántas calumnias y falsedades difundieron los voceros de la cultura mediática del rock... qué imagen falsificaron de Yoko Ono...

Pero Yoko siguió su carrera artística en solitario después del asesinato de John, hasta hoy. Sin ir más lejos, hace dos años la Bienal de Venecia le otorgó el Leon de Oro por toda su trayectoria artística... Otra cosa es que te guste o no lo que hace, sus ideas y planteamientos estéticos. Pero eso es muy distinto que negar su trayectoria y su vida en el arte contemporáneo.

Yoko Ono es y ha sido siempre Yoko Ono... y además viuda de John Lennon. Su vida y su patrimonio no gravitan simplemente alrededor de la memoria de John ni se ocupa directamente de controlar su legado. Hace quince años que Sean es mayor de edad y heredero de John; a Sean le trasfirió Yoko la fortuna que fue amasándose durante años a partir de los derechos sobre sus canciones, etc. Ella lo que controla es su propia imagen, sus propias creaciones y las que compartió con John... nada más.

Y por si no lo sabes, Yoko, bohemia y artista radical, pertenecía a una de las familias más ricas y poderosas de Japón. Cuando se casó con John seguramente su "potencial" fortuna era mayor que la de John Lennon, entonces recien separado de los Beatles y sin fortuna personal (sólo hay que ver lo que le trasfirió a su esposa en el acuerdo de divorcio). A Yoko nunca le ha interesado el dinero, lo que tiene que ver con el dinero... Ha regalado muchas cosas al mundo del arte, ha participado en muchas campañas por el mundo cediendo sus derechos y permitiendo su reproducción sin cobar nada, etc. Y son innumerables los proyectos en los que participa su fundación cuyas ayudas parecen anónimas y Yoko Ono queda "invisible"...

En fin, te he escrito con desgana, Juan, pero creo que fuiste injusto, mucho más que "politicamente correcto" al emitir tus insinuaciones, en todo caso típico y tópico...

Un saludo cordial, más aún, no obstante...

Pau Llanes

4 de octubre de 2011, 11:55  
Blogger Juan said...

Hombre, Pau, pues la verdad es que me alegro de que alguna vez discrepemos!!! Pero mi opinión sobre Yoko Ono coincide con la tuya. Paciencia;-)

4 de octubre de 2011, 14:38  
Blogger Juan said...

Apss, NO coincide!

4 de octubre de 2011, 14:38  
Blogger Pau Llanes said...

Jajaja... ay, Juan, esos lapsus lingue tan deliciosamente humanos, ¿O NO? Pues claro que está bien discrepar de vez en cuando y hacerlo de viva voz, mostrar nuestra inconformidad y reivindicar públicamente nuestras opiniones cuando creemos que el tema merece una reflexión más precisa, otros puntos de vista... Creo, Juan, que el asunto "Agustín Fernández-Mallo" nos llama a reflexionar sobre temas actuales más que significativos, por ejemplo sobre los llamados derechos patrimoniales y las regalías que devienen de ejercerlos o controlarlos. El caso SGAE es uno más de sus episodios y no el más importante.

¿Qué implican los llamados derechos materiales y morales sobre una obra de creación propia y/o "heredada"? ¿Cuáles son sus límites? ¿Cuáles sus excepciones? En mi opinión, y reconociendo en principio su necesaria y justa retribución, creo que los ordenamientos jurídicos de nuestras sociedades mercantilistas se han pasado tres pueblos por lo menos... En la práctica, el principal animo de la SGAE o de VEGAP no es el de velar por el uso o abuso de las obras de creación y sus reproducciones, el sentido de las mismas, sino recaudar más y más con el pretexto de los derechos del autor sobre sus creaciones y obtener pingües beneficios... ¿Quiénes?... Pues sobre todo los parásitos que viven de ello, los juristas depredadores y sus sociedades de gestión: abogados, buscapleitos, herederos zánganos, ni más ni menos... Hacia ellos deberían ir nuestras quejas y nuestras críticas. Ellos son los principales beneficiarios tanto del expolio de los creadores como de los impuestos insoportables a los usuarios de esta sociedad de la información y la comunicación que nos ha tocado disfrutar como padecer.

Esa gente ajena al hecho creativo son los que se llevan la pasta calentita, Juan, los que a menudo provocan los conflictos para su provecho. Los casos de la SGAE son bien conocidos, sus excesos concitan el rechazo general. Pero no te olvides de VEGAP en lo tocante a lo visual, a las artes plásticas. En teoría (y en la práctica) un conferenciante o un profesor tienen vedada o muy limitada la posibilidad de utilizar diapositivas e imágenes de una obra de arte en sus conferencias y clases. Y no digamos un crítico de arte para ilustrar sus comentarios en un periódico o revista, etc. en todos lados hay limitaciones y prohibiciones, impuestos desmedidos, insoportables... ¡A por la pasta, bucaneros!

¿Y los impuestos al patrimonio? Ya sabes que las transacciones de obras de arte son de lo más opaco y fraudulentas. No es extraño pues que se hayan convertido en uno de los fondos de patrimonio negro más usados por quienes blanquean sus capitales inconfesables. Qué paradoja, Juan, reclaman impuestos por los derechos de "ver" y "admirar" quienes no declaran, en general, las ventas de sus obras, sus beneficios, o colaboran (conscientes o sin querer) en esa economía sumergida que es el arte y sus transas ocultas. Por obra u omisión son tan corruptos como sus cómplices compradores.

¿Y qué decir de sus herederos? Sí, esos que reclaman derechos morales por cualquier motivo y son unos inmorales convictos y confesos. La mayoría no son viudas, Juan, sino hijos malcriados y nietos. Que los dioses nos libren de los nietos de cualquier pelaje, Juan... Mira por ejemplo en Mallorca, Juan, hay tenemos unos "nietísimos" paradigmáticos de lo que estoy diciendo. ¿Quién le pone el cascabel al gato y sus rapiñas inmorales? Ay, si yo contara…

4 de octubre de 2011, 21:49  
Blogger Pau Llanes said...

En fin... en resumidas cuentas, mientras esto no cambie, que multipliquen los controles fiscales sobre todos estos defraudadores y parásitos funcionales, por favor, que graven sus patrimonios materiales y "morales" (sic), que reinventen las tasas y gravámenes sobre sus trasmisiones hereditarias, que paguen impuestos en metálico y se dejen de compensaciones en especie, que limiten los excesos de sus herederos, que se reinstaure de algún modo el derecho común razonado, por ejemplo... Y eso que por principio estoy en contra de cualquier herencia que no sea la genética, Juan. Cualquier otra me parece un acto de canibalismo, alimentarse de la carne putrefacta de los muertos y sus bienes atesorados. Si al menos comieran de veras sus carnes y entrañas en descomposición a cambio de sus despojos tras la muerte del creador...

Un saludo, Juan, desde aquí, al otro lado. A lo mejor en navidades tenemos ocasión de brindar por nuestras discrepancias cara a cara, vino a vino, con risas de aperitivo.

Pau Llanes

4 de octubre de 2011, 21:50  
Blogger Juan said...

Jajajajaja Ya volvemos a estar de acuerdo;-P
Un abrazo!

4 de octubre de 2011, 23:43  

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