LA TELARAÑA: cinco personajes en busca de autor

sábado, mayo 9

cinco personajes en busca de autor

La respuesta a la pregunta -¿Quién le gustaría que sustituyera a Rosa Estaràs al frente del PP?- de El Mundo.



En la encuesta de la página web de El Mundo se van acumulando los votos y las opiniones. El diagrama estadístico empieza a parecer un tenedor desdentado, un tridente cariado, una lanza. Será que hay hambre atrasada de remedios y pocas fórmulas mágicas. Sólo falta aún, pero ya se andará, que a alguien se le ocurra votar, en pleno fervor tabernario, por el árbitro noruego Tom Henning Ovrebo. No sería un grave exceso. Se mire como se mire, nunca tantos errores juntos y revueltos permitieron el milagro de que se obrara justicia. No bromeo. Del fútbol a la política no va tanto. Sólo viene.


Así las cosas, no resulta difícil, a veces, observar la realidad como si uno pudiera recostarse en el patio de butacas –a poder ser, en sus últimas y más oscuras, licenciosas, levantiscas y anónimas filas- y dejar que, sobre el escenario, los actores vayan cayendo puntualmente abrasados –de forma sucesiva pero fulminante- por el impudor inocente de los focos mientras alcanzan, o no, a murmurar, siquiera de forma sibilina y más que convulsa, sus breves frases escogidas –no importa si de comparsas o protagonistas-; su guión en escorzo, quizá fruto del desgarro o de la impostura, del entusiasmo o de la acritud; su inacabada, pero tenaz, coreografía de floridos arlequines, no se sabe nunca, con certeza, al servicio de quién o de qué. Aquí se admiten todo tipo de eufemismos, pero tampoco hay que perder mucho tiempo en descifrarlos porque, muy pronto, habrá de caer el telón para, entre aplausos o abucheos, volver de nuevo a alzarse. Sucede así desde siempre.


Puesto ya en materia y con el perfil, como de costumbre, entre risueño y perplejo, incrédulo e irónico, despliego el apergaminado catálogo de la representación y repaso, con mimo, la lineal nómina de –presuntos: posibles o imposibles- candidatos a la sucesión de Rosa Estaràs constatando, así de entrada, que no conozco a ninguno de ellos en persona. Qué alivio o qué absurdo. No sucumbiré, pues, ni por un instante, a la tentación de intentar repartir cargos, prebendas o destierros, elogios o exabruptos, comparaciones, consejos o dictámenes, balances, saldos o, incluso, finiquitos. Escribo desde algún lugar que se desea, por igual, tan alejado de la adhesión entusiasta como del rechazo apriorístico. ¿Escribo desde la incertidumbre, como, quizá, pensaría Cioran? ¿O escribo desde la indiferencia? No sabría decirles. Escribo.

2 Comments:

Blogger Justo Serna said...

Gracias por la cita implícita, encubierta, de mi repudio del entusiasmo.

9 de mayo de 2009, 12:58  
Blogger Juan said...

Te avisé:-)

Espero que te hayas recuperado de los achaques. Yo sigo con los míos pero la luz de las analíticas me convierte en el típico enfermo imaginario, qué se le va ahacer:-P
Abrazos

9 de mayo de 2009, 20:25  

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