LA TELARAÑA

lunes, febrero 23

A veces el dolor afina
y me atraviesa el pecho.

Me quedo entonces quieto, y ardo en soledad.



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La Telaraña en El Mundo.



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Mutaciones



Debo ser un bicho raro, lo confieso. A veces me siento más catalán que Carod Rovira - y la verdad es que me maravilla esa hipótesis y hasta me convenzo sin apenas esfuerzo de que es una verdad irrefutable... También me da, en ocasiones puntuales, por sentirme más vasco que Ibarretxe, más británico que Blair o más estrávico que Stallone. También podría sentirme más mallorquín que María de la Pau Janer o María Antonia Munar juntas pero, claro, todo el mundo sabe que hay cosas imposibles, incluso para alguien como yo, tan dado a las mutaciones profundas de personalidad.

Así que hace unos días, al entrar en unos de mis típicos trances kafkianos, sentí al mirarme en el espejo un especial cosquilleo. Al fin había sucedido. ¡Al fin! El qué, se preguntarán con lógica impaciencia algunos de ustedes. No, no se preocupen, no me había convertido en una cucaracha, ni en Michel Douglas o Bertín Osborne, ni siquiera en Baltasar Porcel o Miquel López Crespí. No, qué va. Era otra cosa.



(Continuará... o no:-)



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