LA TELARAÑA

jueves, mayo 29

Vuelapluma, rastrillo y lima sobre un texto antiguo...


La alcoba está vacía. Se llevaron los muebles y su aroma. Se llevaron hasta la bombilla roja de filamentos dorados. ¡Se llevaron la luz, estos ladrones sombríos!

Sólo perdura el polvo revoloteando al compás de una música que nadie oye...

(Pero el vacío no existe, no hay continente sin contenido. El vacío es mentira, qué engaño el vacío...Yo soy cuanto me rodea y más, que también soy lo que llevo adentro: mi palabra y su eco, mi pregunta y tu respuesta, mi sombra y tu sombra, tu sonrisa y la mía -- larga, larguísima, como el camino que siempre retorna.)

Por eso ellos siguen bailando como si todo siguiera igual, como si la luz les alumbrase o el gramófono continuase girando; siguen abrazados y se ríen de vez en cuando; nadie sabría explicar por qué...

La estancia está vacía. ¡Se llevaron la lumbre, estos ladrones sombríos! Revolotea el polvo en el vacío que no existe.

Mido mis palabras para no asustarles. Mido mis palabras para que el silencio no les hiera. Aquí un punto, allá una coma. El verbo fue al principio lo que la luz a la oscuridad primera. Una irrupción y una catástrofe: antes todo era todo y estaba unido y contenido. ¡El todo! ¡El todo ahora hecho añicos, fragmentos, ilusiones falsas y errores!

(El todo, al fin, convertido en nuestro mundo, en nuestro único mundo...)

Por eso ellos bailan como siempre lo hicieron. Pasan los siglos sin que varíe su danza: se les ve alegres, y también solemnes. Ajenos al desahucio, qué pueden perder ellos, dos enigmas abrazados en una estancia vacía bailando una música que nadie oye.....


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