LA TELARAÑA: agosto, el limbo

viernes, agosto 1

agosto, el limbo

La Telaraña en El Mundo.




Empieza Agosto con su promesa de incontables medallas de oro, plata o bronce –ya se sabe que el olimpismo reparte, a iguales, el aura especial de la nobleza y el sudor encendido de los metales- y hasta la ciudad, Palma, parece encogerse y diluirse y quedarse vacía y casi desnuda, como si los alegres ombligos al aire, los paupérrimos mendigos en las esquinas y pórticos clericales, la policía motorizada, los postulantes contra el cáncer, los músicos callejeros y hasta los vendedores de la manta y el saco al hombro fueran a desaparecer, todos juntos, de un momento a otro y nada pudiera importarnos gran cosa, salvo hurtarnos al sol hambriento que nos devora –ya se lo dijo Chávez al Rey y hay que tener exceso de humor o largueza diplomática para reírle la guasa a ese gran simio con petróleo, camiseta y guerrilla- como si estuviéramos en Cuba, Jamaica o Isla Margarita. Debió decir el Triángulo de las Bermudas.

Pero no. Estamos en otro sitio. En el limbo, ese lugar de tránsito donde se cuecen lentamente las cosas pequeñas hasta convertirlas en nada. Descargo de la web del Govern el pliego –sólo disponible en catalán, claro- con las trece medidas de Antich contra la crisis. Luego repaso las treinta y una medidas del ministro Sebastián. 13 y 31. Me fascinan los números porque siempre son reducibles salvo que sean primos que es lo que sucede –no sé si por azar o síntoma- en ambos casos y me queda, agrio, el sinsabor de no poder jugar con ellos más allá de acabar pensando lo peor, que los primos somos nosotros por prestar atención a lo que no la merece. La realidad es algo más que un catálogo más o menos prolijo de buenas intenciones, o deseos, vacíos de contenido y huérfanos de sentido.

La realidad es, por ejemplo, tener que pagar años de contribución urbana por un terreno en Es Verger que, al fin, resulta ser rústico. Emociona saberse propietario de un solar donde ir de picnic a por caracoles o, si hay suerte, espárragos. Seguro que así empezó Grande a construir su imperio.

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