LA TELARAÑA: «Vuelva usted mañana»

viernes, agosto 21

«Vuelva usted mañana»

La Telaraña en El Mundo.




Me sumo a la cola del paro -radial y ubicua, inmóvil, tensa- sin expectativa alguna de alcanzar el sombrío éxtasis -literario, kafkiano- del demoledor «Vuelva usted mañana». Mañana no existe. Me sumo a su aire desencantado, a su fiebre cincelada a base de plazos de usura, a su agónico viaje a ninguna parte. No nos espera el paraíso. Sus bulevares no existen y sus sombras cautivas destilan un aire extraviado a esperanza rota, ese juego de niños que aún no se saben huérfanos. Quizá sea mejor así.

Me sumo al baile de las fechas y cifras como si el andamiaje de la burocracia fuera algo más que una parodia. No lo es. Acaba de entrar en vigor una ley del Govern que nos permite acudir -en su caso- hasta los mismísimos tribunales de Justicia en busca del mínimo sustento, del techo digno y la fría resolución matemática de la supervivencia. Quizá el calor humano se esconda ahora bajo las togas y los birretes. Bajo las vendas ciegas -y la herida incurable- de la equidad, esa conjura. Todo resulta raro. Muy raro.

Tanto, que ahora el Govern planea recomprar lo que malvendió, Can Domenge. No es un mal lugar para sepultar las colas del paro y acoger a los desahuciados, para repartir víveres y manuales bilingües y reciclables de últimos auxilios. Ya sólo falta que -como hace Calvo antes de no hacer nada- Antich y su corte encarguen a la UIB un sofisticado estudio de viabilidad. Estamos salvados.

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2 Comments:

Blogger Francisco Fuster said...

En el año de bicentenario de Larra, ya no nos queda ni eso. El viejo consuelo del "mañana será otro día" se ha convertido para muchos españoles en un suplicio: sí, será otro día para luchar por la supervivencia.

Lo de ZP y los 420 euros ha sido también surrealista. Primero te digo que sí, que luego que no; y luego del todo, te digo que te lo tendría que haber explicado. El otro día vi a Pepe Blanco (le sigo desde que dijo que no había dicho que apoyaba a Obama en las elecciones para no influir en el voto; creo que fue un gran gesto por su parte) diciendo que sí, que lo deberían d haber explicado antes de armar el taco. Pero bueno, decía, hay unos requisitos como para todo en la vida. Otra gran verdad, como la de Obama...

Abrazo y buen fin de semana.

21 de agosto de 2009, 14:16  
Blogger Juan said...

Sí, que fue un gran gesto el de Pepiño. Si llega a decirlo igual cambia el curso de la Historia:-P

Abrazos sudorosos!

21 de agosto de 2009, 19:05  

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