LA TELARAÑA: De llamas y espejismos

viernes, agosto 27

De llamas y espejismos

La Telaraña en El Mundo.

Hace ya mucho tiempo que quisimos cambiar el mundo. Podría jurarlo –y eso no suelo hacerlo con ligereza- porque lo recuerdo perfectamente, bajo una extraña luz espectral y, también, con una sonrisa ambigua, casi propia, como de ayer mismo o de hoy o de mañana. El tiempo juega con nosotros pero acaba siendo nuestro mejor aliado en la Caja de Pandora de la memoria. Será que no olvidamos éxitos ni fracasos, esa mezcla de intentos fallidos y catástrofes, instantes de gloria y éxtasis, derrotas sin rendición o victorias sin jolgorio. Nada se consuma nunca ni en un sentido ni en otro. No hay síntesis, sólo revuelta, dispersión y caos.

Pero es cierto que el mundo nos cambió mientras lo cambiábamos sin darnos cuenta. Por eso, cuando leo sobre un incendio y unos hippies en Ibiza, rememoro mis viajes a la isla blanca con la certeza de que nunca existieron los hippies, que sólo fueron un sueño que tuvimos, una pesadilla de la que hubo que despertar para no convertirnos, como otros muchos, en magníficos cadáveres. Ya conocen la frase de Ginsberg: «He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura». A eso me refiero.

Con todo, de aquella incierta efervescencia en llamas a esta absurda mediocridad de cada día –ahora, en la foto, Miquel Nadal corona a una Miss con la banda infame de los votos de pega- me sigo quedando con aquellos años de ingenua, pero necesaria, ebullición.

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2 Comments:

Blogger Francisco Fuster Garcia said...

Yo puedo decir que he visto a las mejores mentes de mi generación opositando al funcionariato estatal y luego haciendo marcha - y no precisamente nupcial - hacia el INEM. A otras mentes de otras generaciones ya ni las he visto...

Tu columna de hoy, amigo Juan, me retrotrae a una vieja discusión que mantuve hace tiempo con una amiga que decía que era hippie (en el sentido amplio e inexistente de la palabra, el que le dan la mayoría de los que la usan) y trabajaba en un cadena de tiendas de ropa de moda en el centro de Valencia.

No sé si tiene algo que ver - imagino que sí - con Ibiza y con el ambiente etílico que allí respiran algunos, pero a mí lo que más me ha llamado la atención esta temporada ha sido la nueva moda que se ha instalado entre el los turistas del "sexo & drogas & rock 'n roll (house electrónico sería ahora) que visitan la isla. Me refiero a lo de lanzarse a una cala desde un desfiladero o a una piscina de hotel desde el balcón de la habitación. A lo visto no es algo nuevo, pero me llama la atención la proliferación - funesta íncluso en algún caso - de ese tipo de actividades este año. En fin, macabra moda, supongo.

Un abrazo,
Paco

27 de agosto de 2010, 19:58  
Blogger Juan said...

Es que los hippies, que los hubo en los primeros años sesenta, y antes, derivaron luego, en los 70, en una curiosa impostura pequeñoburguesa y después, a partir de los 80 y hasta ahora, en, directamente, una catátrofe mental y física, un delirio autodestructivo. De ahí que, por ejemplo, el "balconing" que tan de moda se ha puesto últimamente, no sea ni siquiera una consecuencia colateral sino sólo un síntoma de las privilegiadas mentes de no sé ya cuál generación;-)

Un abrazo, Paco.

Juan

29 de agosto de 2010, 1:03  

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